Esa nube tiene forma de oveja. Una vida contada con las manos de Heike.

Como si se tratara de una película en el Festival de Cine de Berlín, así son las imágenes que va creando Elena Álvarez Rodríguez en su novela “Esa nube tiene forma de oveja”.

Un gran logro para Elena Álvarez Rodríguez en traer la historia al presente con un nivel de documentación tan preciso en los detalles, que mientras leemos nos olvidamos que es una historia ficticia. Sin embargo, para los que hemos estado ligados, de alguna manera, con la historia del Muro de Berlín una novela como esta nos toca el alma; porque podríamos jurar que la historia de la Familia Vogel  realmente sucedió, por más lágrimas que nos haga derramar.

En “Esa nube tiene forma de oveja”, Elena Álvarez Rodríguez, nos lleva literalmente de las manos de Heike, hija mayor de los Vogel y sorda, por esta triste historia de separación familiar, en la que debieron reconstruir sus vidas durante los 28 años que un muro divide a Berlín en dos “naciones”. Aún cuando la decisión de separarse no fue consentida por ambos esposos, Jutta, la madre de Heike, decide adelantarse por su propia cuenta hacia el lado Oeste de Berlín; y como si se tratara de una mala broma del destino, al día siguiente cierran la frontera y se comienza la construcción del Muro de Berlín. Por lo que su esposo Dieter se debe quedar en el lado Este de Berlín y darle una vida a sus dos hijos Niels y Heike. 

El hecho de que Heike sea una niña sorda representa un impedimento en ese punto geopolítico de la guerra fría, ya que para el sector Este, protegido por la Unión Soviética, era más útil las personas que se podían valer por sí solos.

Sin embargo, junto a Heike vamos descubriendo su vida y sus emociones hasta convertirse en una mujer adulta costurera,  creando en los lectores una dulce empatía, con su bondad y la forma de ver su propia vida desde la inocencia, como las nubes que son testigos mudos de una realidad y que no existe una frontera que les haga perder la esperanza ni el amor.

Es una novela cuidadosamente documentada en la época y con detalles tan específicos que nos dejamos llevar en el relato y sufrimos cada conflicto como si pasara en nuestra propia calle. Como si la señora Pohlmann fuera nuestra vecina, que nos sorprende con nuevas delicias de su panadería. No podemos pasar por alto cada situación cuando un texto, tan elocuente como este, nos involucra hasta tal punto que volvemos a vivir, con alegría inexplicable, la caída del muro de berlín, pero esta vez caminamos al lado de los que se han convertido, durante la lectura, en los vecinos de nuestra propia calle.

La novela es un canto de esperanza, en el que siempre triunfará el amor tarde o temprano, es una lectura recomendada para las nuevas generaciones que tuvieron el privilegio de crecer en un mundo luego del Muro. Sin embargo, para los que vivimos gran parte de este conflicto es también una reiteración a la esperanza de que esta pesadilla, nunca debería volverse a repetir. 

©️ Julio 2019, Jorge Madrigal

Esa nube tiene forma de oveja

  • Tapa blanda: 324 páginas
  • Editor: Letrame Grupo Editorial (2019)
  • Idioma: Español
  • ISBN: 978-84-17779-98-6

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